A lo largo de la vida el acercamiento al sexo por parte de la mujer se ve influenciado por numerosos tabúes y convencionalismos sociales. El placer sexual femenino se condena, en la esfera pública, al coito con el sexo opuesto. Así como la aceptación de la masturbación y el consumo pornográfico son comunes dentro del ámbito de la masculinidad, el concepto del placer sentido por las mujeres es condenado a la inexistencia.
Los locales comerciales dedicados al consumo erótico y pornográfico para hombres se pueden encontrar en cada ciudad, pero son escasos los que se dedican a fomentar el conocimiento y puesta en práctica de este tipo de material para las féminas.
Los placeres de Lola es uno de estos lugares donde las mujeres se animan a conocer su propia sexualidad aprendiendo a disfrutar de sí mismas, para luego, si se da el caso, compartirlo con otros.
Esta serie fotográfica pretende un acercamiento desde lo lúdico a este mundo que se oculta bajo la falta de naturalidad. Por medio de los colores y las formas el secreto, finalmente, se desvela para la mirada curiosa.